sábado, 27 de febrero de 2010

Detectives investigan a los novios en la India


Detectives investigan a
los novios en la India


NUEVA DELHI - Ajit Singh conoce todos los cuentos que mete la gente.
Los constata permanentemente en los laberintos de los barrios de clase media de Nueva Delhi. Los fotografía cuando salen de los departamentos de sus amantes. Los escucha exagerar sus sueldos y esconder sus enfermedades.
Hombre delgado con un traje que le queda grande, Singh trabaja en una concurrida oficina a la vuelta de un taller de caños de escape de Nueva Delhi. En su escritorio hay un incienso. Y un cartel que dice: "Las paredes tienen ojos y oídos. Esté alerta".
Singh lleva años haciendo tareas de vigilancia. En cuestión de minutos puede despachar equipos de investigadores a cualquier sitio del país.
En una época en la que los casamientos por amor, a veces con la ayuda de la internet, son cada vez más populares, los detectives que investigan a los novios son toda una institución en la India.
"Es importante corroborar si la gente dice la verdad", expresó Singh. "¿El chico ha estudiado realmente? ¿Gana lo que dice? ¿Es fiel?".
El novio puede parecer un buen muchacho. Venir de una buena familia. Pero en las dos décadas que lleva al frente de la agencia Hatfield Detectives, Singh comprobó que las apariencias a veces engañan. "Nadie sabe lo que el chico hace cuando está solo", advierte.
Y sus detectives están listos para averiguarlo.
"Antes, nuestro servicio era un lujo para gente muy rica", manifestó Baldev Puri, de 45 años, fundador de AMX, otra agencia de detectives que hace muchas investigaciones prematrimoniales. "Ahora todas las familias quieren informarse al máximo".
¿Quiere que sigamos al prometido de su hija? ¿Desea saber cuánto gana? ¿Lo que bebe? ¿Si trasnocha? ¿Qué tipo de sangre tiene?
No es problema. Una investigación básica (sin vigilancia) le cuesta 300 dólares. Es una cifra alta en un país en el que el sueldo anual promedio es de menos de 900 dólares. Pero hay mucha gente dispuesta a pagarla.
"Empezamos con la casa: ¿Cuánta gente vive allí? ¿Alquilan o son dueños? ¿(El novio) Está casado o lo ha estado?", expresó Singh. "Hablamos con vecinos, con choferes, sirvientes, jardineros, la gente que viene por la ropa sucia".
"Hay muchas formas de averiguar cosas", declaró con una sonrisa.
Los matrimonios arreglados son una vieja institución. Los padres, con la ayuda de amigos y parientes, eligen con quién se van a casar sus hijos. Se consulta con los amigos para ver si puede haber problemas: alguien que esté a punto de perder el trabajo o que coquetea mucho con las vecinas. Los interesados no participan en el proceso de selección.
Pero las costumbres están cambiando. Ya no se sabe tanto del novio y la familia de la novia quiere asegurarse de que el casamiento no va a terminar mal. Para ello hay una enorme cantidad de agencias especializadas en investigar a los novios. Y una profesión que en el pasado no era muy aceptada, hoy es respetada y funciona abiertamente.
"Todo ha cambiado", dice Puri.
En la actualidad abundan los "casamientos por amor" al estilo occidental, con todas sus complicaciones, sobre todo en las ciudades grandes. Hasta las familias más conservadoras están aceptando los "casamientos por amor arreglados" en los que los padres seleccionan a los novios, pero dejan que éstos decidan si quieren casarse o no.
Incluso en los círculos más tradicionalistas se están arreglando matrimonios entre familias que no se conocen, que se pusieron en contacto a través de avisos en los diarios o de portales de internet.
Por si eso fuera poco, la sociedad india ha sido conmocionada por una cantidad de cosas nuevas, desde relaciones sexuales prematrimoniales hasta matrimonios en los que no están muy definidos los papeles de cada uno porque las mujeres son profesionales ambiciosas.
En esta India llena de contradicciones, que está en medio de una convulsión social, la era de los padres metidos, que arreglaban todo, ha dado paso a la era de los detectives metidos.
Su contratación es vista como una medida normal en todo matrimonio.
Anoushka, una investigadora de 24 años que lleva cinco años en el oficio, dice que ha visto una cantidad de novios que se desvían.
Al igual que la mayoría de sus colegas, quiere pasar inadvertida y ni siguiera da su nombre completo. Asegura que no le importa si el novio investigado resulta ser un picaflor o un farsante.
"Encontramos algo todos los días. Después de que uno ha visto estas cosas 20 veces, no le llama la atención la 21ra", comentó.
Muchos detectives se ven a sí mismos como un tío bonachón, que resuelve problemas.
Como cuando se descubrió que el novio era portador del VIH o que una mujer usaba portales para conseguir hombres que le hiciesen regalos.
Hubo una mujer de una familia bien que llamó a Singh al ver que su novio apagaba su teléfono celular un par de horas por día. Faltaban dos meses para la boda y no se sentía tranquila. Le comentó a Singh que era un buen hombre, que no bebía, no fumaba y hacía una vida tranquila. Pero de todos modos le pidió que investigase.
"Lo vimos de parranda con ex compañeros de estudios, en restaurantes, bebiendo y fumando", relató Singh. A veces iba acompañado por alguna mujer.
La boda fue cancelada.