miércoles, 2 de septiembre de 2009

Hoteles-palacios en India ofrecen dormir como un marajá


Hoteles-palacios en India ofrecen dormir como un marajá
Estas lujosas construcciones permiten revivir la época de esplendor de los príncipes indios.
asta el siglo XX los marajás o príncipes de la India, vivían rodeados de un lujo extremo al norte del país asiático.
Aunque cuando perdieron sus títulos y privilegios, muchos de ellos debieron transformar sus increíbles palacios y mansiones en hoteles que permiten a los turistas revivir épocas pasadas.
Según la revista Hola, hoy es posible sentirse como un marajá en el Rambagh Palace, un lujoso complejo que antiguamente fue la residencia del marajá de Jaipur y que fue uno de los primeros en convertirse en hotel. Y el Taj Palace Hotel, en Nueva Delhi, atrae a diversos visitantes acaudalados.
Con hermosas cúpulas y terrazas de un blanco impecable, este hotel-palacio se suma a una peculiar oferta turística que también incluye el Lake Palace de Udaipur, un increíble complejo hotelero construido de mármol blanco que ocupa toda una isla sobre las aguas del lago Pichola.
A orillas de este lago también destacan el Shiv Niwas y el Fateh Prakash Palace,otras dos joyas de la India.
En tanto, el Umaid Bhawan Palace, ubicado en Jodpur (Rajasthan, India), se emplaza como una de las residencias privadas más grandes del mundo, y es que una de las alas de este palacio aún está reservada para el actual marajá.
Y en pleno desierto del Thar, en las proximidades de Bikaner, destaca el Gajner Palace.
Se trata de un antiguo pabellón de caza que fue utilizado por los marajás y los dignatarios británicos. El marajá Ganga Singhji lo mandó a construir a orillas de un maravilloso lago, en una propiedad que ocupa más de 2.400 hectáreas.
La publicación española asegura que no hay que ser un millonario para dormir en las piezas que cobijaron a los antiguos dueños y señores de estos palacios. Aunque si no se cuenta con un presupuesto elevado, basta tomar té en sus jardines o cenar y tomar un trago en sus elegantes salones, para imaginarse la vida de los marajás.