domingo, 5 de julio de 2009

LA NUEVA ETAPA DE LA DEMOCRACIA


La democracia ha entrado en una nueva etapa, según el historiador John Keane

La democracia ha entrado en una nueva etapa, que se caracteriza por el continuo surgimiento de mecanismos post-parlamentarios que ejercen una labor constante de vigilancia y control de los poderes establecidos.
A falta de un mejor término, según él mismo reconoce en conversación con EFE, el historiador australiano John Keane, la llama "monitory democracy", que podría traducirse feamente como "democracia de monitoreo".
En su voluminosa obra "Vida y Muerte de la Democracia" (Simon & Schuster), señala que está aún por ver si la tendencia a ese nuevo tipo de democracia, que califica como mucho más compleja que las anteriores -la asamblearia y la representativa- "es sostenible e irreversible históricamente".
En esta nueva fase, las elecciones, los partidos y las legislaturas no desaparecen, pero pierden su importancia de pivotes de la vida política, y la democracia deja de ser un asunto limitado a los estados territoriales.
La creencia de que la democracia consiste sólo en la elección periódica de gobiernos por una mayoría se resquebraja: las organizaciones que ejercen el poder están sometidas rutinariamente a la supervisión y contestación pública por parte de todo un abanico de organismos extraparlamentarios.
"Me refiero a las organizaciones no gubernamentales como las de derechos humanos, a los presupuestos participativos -por cierto un invento brasileño-, a las comisiones de la reconciliación y la verdad, surgidas en Centroamérica, o a las llamadas comisiones de integridad, inventadas por los australianos", explica Keane.
"Esa nueva tendencia no está confinada a las viejas democracias del mundo atlántico. La India, por ejemplo, rebosa de mecanismos extraparlamentarios de invención propia", agrega.
Si en el Reino Unido funcionasen, como en Australia, las comisiones de integridad, se habría evitado, según Keane, el reciente escándalo de los abusos de los gastos parlamentarios por parte de los diputados de los Comunes, que ha desprestigiado al conjunto de la clase política británica.
"Quienes ejercen hoy el poder están bajo la vigilancia constante de esos organismos de monitoreo, que descubren sus vergüenzas y les complican la vida", dice el historiador.
Keane reconoce que, al menos a corto plazo, ese nuevo tipo de democracia "debilita a los partidos y los parlamentos y aleja de ellos a los ciudadanos, que tienen cada vez más la percepción de que la política es algo sucio".
Así, si hace cincuenta años, explica, uno de cada once británicos estaba afiliado a algún partido, hoy sólo es uno de cada ochenta, pero en cambio un 40 por ciento de los británicos adultos son en la actualidad miembros de alguna organización o club.
La agenda política la establecen además muchas veces esos organismos extraparlamentarios, afirma Keane, quien no ignora, sin embargo, los peligros de esta nueva fase de desarrollo de la democracia en el capítulo final del libro en el que una hipotética musa examina desde el futuro algunos tendencias preocupantes de la actualidad.
Entre ellas están la suplantación de los representantes políticos por famosos como Diego Maradona, Bill Gates, Jane Fonda, Kylie Minogue o David Beckham, y la tendencia de los políticos a imitar a las estrellas del espectáculo, o el populismo autoritario que caracteriza a políticos tan distintos como el italiano Silvio Berlusconi o el venezolano Hugo Chávez, ayudados por el monopolio de los medios de comunicación y su desprecio hacia los tribunales.
El libro de Keane, de fácil lectura pese a sus más de 900 páginas, quiere ser, según explica a EFE su autor, una refutación de las teorías simplistas de pensadores conservadores como Francis Fukuyama sobre el avance imparable de la democracia liberal y el fin de la historia.
Otro de los méritos de la obra es el espacio otorgado al desarrollo de la democracia en otros continentes, desde Asia hasta América Latina, a la que dedica un largo capítulo con referencias a personajes tan distintos como el caudillo argentino Juan Manuel de Rosas, el mexicano Francisco Madero o el demócrata uruguayo José Battle, por quien Keane no oculta su admiración.