jueves, 21 de mayo de 2009

OMS TEME EPIDEMIA EN PAKISTAN


La ONU teme que surja el cólera entre los desplazados paquistanís
"Una epidemia puede estallar en cualquier momento", dice la OMS.
"Una epidemia de cólera en los campos de desplazados del noroeste de Pakistán puede desencadenarse en cualquier momento". Con estas inquietantes palabras describió ayer telefónicamente el doctor Babar Alam, director de la oficina regional para el Punjab de la Organización Mundial de la Salud (OMS) las expectativas que deberán afrontar en los meses venideros los 1,5 millones de desplazados internos que hasta el momento ha generado la reciente ofensiva del Ejército paquistaní contra la insurgencia talibán en el valle de Swat, en el noroeste del país.
Pese a que parte importante de la población desplazada ha preferido evitar los campos dispersos por los distritos adyacentes al otrora turístico valle alpino e instalarse en casas de familiares, semejante movimiento humano no se había visto en el país desde la independencia.
La ONU va más allá e incluso mantiene que un éxodo tan numeroso comienza a parecerse al provocado por el conflicto de Ruanda en el año 1994, cuando 2 millones de personas huyeron a toda prisa hacia los países vecinos ante el avance de la guerrilla tutsi. Precisamente entonces, alrededor de 50.000 refugiados ruandeses perecieron víctimas del cólera, la diarrea y otras enfermedades originadas por el agua contaminada.
INICIO DEL VERANO "El principal problema consiste en que el verano está a punto de empezar, el riesgo de enfermedades contagiosas por agua contaminada es cada vez más inquietante y puede estallar una epidemia en cualquier momento. En estas condiciones, cualquier epidemia vírica puede matar a miles", alerta Alam.
"La temperatura en los campos alcanza ya los 40 grados centígrados y sigue subiendo; en estas condiciones necesitamos enormes cantidades de agua potable para dar de beber a los desplazados y mantener un mínimo de higiene en los campos", añade Shaheen Chugtai, de la oenegé Intermón-Oxfam.
Las condiciones de vida, a buen seguro, empeorarán a partir de finales de junio, cuando comiencen a caer las primeras lluvias de la estación monzónica, lo que hará más difícil mantener la higiene en los campos de refugiados, tanto en los oficiales como en los que han surgido espontáneamente.