domingo, 24 de mayo de 2009

ITALIANA EN LA INDIA



La Gandhi que llegó de Italia
La política más influyente de la India se mantiene en un segundo plano tras renunciar a dirigir el Gobierno
Sonia Gandhi, junto a su hijo Rahul y el primer ministro Manmohan Singh.
Reconoce que no tiene «hambre de poder» a pesar de contar con el apoyo de la población
Edvige Antonia Albina Maino nació el 9 de diciembre de 1946 en el seno de una tradicional familia católica de Orbassano, en la provincia de Turín. Poco se sabe de la niñez de esta italiana que estaba destinada a hacer historia con otra identidad a 4.000 kilómetros de su país natal. Hay quien dice que su padre era un industrial fascista que fue apresado en el frente ruso. Otros aseguran que era un comerciante opuesto a Mussolini. Ella no despeja las dudas, pero nadie habría sido capaz de prever el papel protagonista que Edvige iba a jugar en la India.
El momento en el que su vida dio un vuelco y la acercó al poder del país hindú sí es de dominio público. Fue en la universidad en la que estudiaba inglés, Cambridge, donde conoció a un indio cuyo apellido marca como un hierro candente. Después de tres años de noviazgo, en 1968 se casó con Rajiv Gandhi, hijo de la primera ministra Indira Gandhi, a su vez descendiente de Jawarhalal Nehru, fundador de la República de la India. Para cuando llegó a su nuevo país, Edvige se había convertido en Sonia, y, al igual que hizo su suegra al casarse con el político Ferozi Gandhi, adoptó el apellido de la mayor dinastía política de la India, que nada tiene que ver con el líder de la no violencia, Mahatma Gandhi. Nació entonces Sonia Gandhi, cuyas raíces católicas e italianas se han difuminado con la historia.
En una entrevista que Indira Gandhi concedió a Oriana Fallaci pocos años después de que Sonia y Rajiv se casaran, la primera ministra, asesinada en 1984, ya consideraba que la italiana era «casi completamente hindú». Para entonces, Sonia ya había alumbrado a dos vástagos, Rahul, que se perfila como el próximo primer ministro, y Priyanka.
Rechazó el cargo
A su marido, Rajiv, no le quedó alternativa y tuvo que hacerse con el poder tras la muerte de su hermano menor, Sanjay, en un accidente de aviación, y del asesinato de su madre. Siete años pasaron desde que a Indira Gandhi la acribillaron a tiros en su jardín y el momento en que los Tigres para la Liberación de la Tierra Tamil (LTTE), que acaban de ser derrotados en Sri Lanka, asesinaron a Rajiv con un atentado suicida. En 1991 Sonia emergió de las sombras para rechazar, por primera vez, el cargo de primera ministra.
Pero eso no supuso el adiós político, ni mucho menos. Desde entonces, y ya con nacionalidad india, se ha convertido en uno de los pilares más robustos del Partido del Congreso, que aboga por el fortalecimiento de un Estado secular que luche por la igualdad en una sociedad marcada por el lastre del sistema de castas, y que acaba de arrollar en las elecciones con el mejor resultado en un cuarto de siglo. Eso sí, una y otra vez, Sonia Gandhi, una mujer fuerte, inteligente y muy prudente, ha declarado que no tiene «hambre de poder» y ha pedido a sus seguidores que respeten su decisión de no ser primera ministra, aunque ganó las elecciones del 2004. Actualmente dirige el partido que ostenta el poder, pero evita las apariciones en público en la medida de lo posible.
Sonia es, sin duda, un eslabón extraño de la dinastía Gandhi. No sólo por su origen extranjero. Es también la única que, a pesar del importante apoyo con el que cuenta entre la población, no se ha convertido en líder del país, un cargo que puede recaer en su hijo Rahul tras el mandato del actual primer ministro, Manmohan Singh, a quien ella propuso para el cargo. Por todo ello, muchos la consideran el 'poder en la sombra'.