jueves, 21 de mayo de 2009

DEBATE A TRIBUNALES


Un debate que se traslada a los tribunales
Medicinas alternativas: ¿truco o tratamiento?

Simon Singh, autor de un libro que desmiente la efectividad de buena parte de estas medicinas, entre ellas la homeopatía y la quiropraxia, es demandado en Inglaterra.

En junio del año pasado, el escritor de ciencia Simon Singh y Edzard Ernst, profesor de la Universidad de Exeter en el Reino Unido, anunciaron que darían una recompensa de 10.000 dólares a quien enviara una sola prueba científica de la efectividad de la homeopatía. El plazo para reclamar la bolsa de dinero, y por supuesto un lugar en la historia de la medicina, se venció el pasado 8 de abril sin que nadie tocara a la puerta de los dos escépticos reclamando el botín.
Lo que sí llegó a manos de Singh, quien acaba de publicar en compañía de Ernst un libro titulado ¿Truco o tratamiento?, la medicina alternativa a examen, fue un requerimiento por parte de la justicia británica. Representantes de la organización British Chiropractic Association, ofendidos por los planteamientos del libro en el que se discuten 30 de los más populares tratamientos de medicina alternativa, tomaron la decisión de llevar el asunto a los tribunales.
En algunas de las entrevistas que ha ofrecido a la prensa, Singh ha explicado que no existe hasta el momento ninguna evidencia sobre los beneficios de la homeopatía, al menos ningún beneficio más allá del que produce cualquier placebo (un falso tratamiento). Y en lo que corresponde a la quiropraxia, una tradición según la cual el cuerpo posee la capacidad de autocurarse luego de una correcta alineación del sistema nervioso, Singh ha dicho que sus promotores engañan a los pacientes prometiendo curas para enfermedades tan diversas como las infecciones de oído y el asma.
Antoni Jakubowski, miembro de la asociación de quiroprácticos, comentó con periodistas británicos que “es una terrible lástima que él haya hecho tales pronunciamientos. Ya le hemos ofrecido la oportunidad de retractarse. Sin embargo, no lo ha hecho”.
Tres razones para no creer
¿Pero por qué tantos millones de personas en todo el mundo siguen tomando las “goticas” que le recomiendan sus homeópatas y dando testimonio de su efectividad? La respuesta sería el efecto placebo, la intrigante capacidad del cuerpo para aliviar un porcentaje de sus malestares al ser engañado con un falso tratamiento.
Aunque Singh y su colega investigador reconocen ese beneficio oculto en la homeopatía y otras terapias alternativas, esgrimen tres razones para no justificar estos tratamientos. Primero: no es justo pagar tanto dinero por un tratamiento que se sabe falso. Segundo: para generar el efecto placebo es necesario que los médicos mientan sistemáticamente a sus pacientes. Tercero: al recurrir a la homeopatía y otras medicinas alternativas, se deja de lado la posibilidad de curar con tratamientos que se han mostrado efectivos.
El problema para Singh es que en los tribunales tendrá que explorar otro tipo de argumentos. “Responderé esta acción vigorosamente”, ha dicho Singh, quien ya contrató un equipo de abogados para su defensa.
Tal vez las palabras del historiador de la medicina David Wootton salgan a relucir en el juicio: “Por 2.400 años, los pacientes creyeron que sus doctores los estaban aliviando; por 2.300 años estuvieron equivocados”. Según el historiador, sólo en los últimos 100 años se ha podido comprobar por medio de exámenes clínicos qué funciona y qué no.