sábado, 4 de abril de 2009

LOS COLORES DE LOS "AMOS" DEL PLANETA


Lo que ha cambiado
El comité ejecutivo de los amos del mundo es hoy más coloreado y vistoso que hace treinta años
Hay dos fotografías que han marcado la cumbre de Londres. En la primera, Michelle Obama rompe el protocolo y se abraza a la reina de Inglaterra en lo que es la mayor demostración de que los norteamericanos aún representan al Nuevo Mundo. En la segunda se ve a un Barack Obama sonriente junto a Dimitri Medvedev, que saluda al fotógrafo con la mano levantada. Detrás, con los brazos abiertos, Silvio Berlusconi, con esa máscara entre bufón y sátiro que se ha fabricado. Cualquier parecido de ese trío con un panel de altos ejecutivos es meramente accidental. Más bien parecen el rat pack,esa pandilla de barandas que formaban Dean Martin, Frank Sinatra y Sammy Davis Jr. durante la década de los 50 del siglo pasado. Sammy Davis Jr. ponía la gota de color al trío. En el caso de Barak Obama lo del color no es algo accidental. Es lo esencial en la fotografía.
Dicen que los gestos importan. En Londres los gestos pueden haber sido más importantes que el contenido. Permiten visualizar el cambio de poder en el mundo. Ya había ocurrido en la cumbre de Washington, pero el envaramiento propio de los novatos y el palpable desconcierto de un George W. Bush en fase crepuscular habían impedido que la opinión pública se percatara de cuán coloreado se ha vuelto el comité ejecutivo de amos del mundo. Del turbante de Mammohan Singh a la kefia de Abdulah bin Abdulaziz al Saud o el pañuelo de la señora Erdogan, sin contar la cada vez más nutrida y exigente delegación asiática, todo apunta a que el canon occidental en la vestimenta va camino de quedar en minoría en medio siglo. Londres no ha implicado la refundación del capitalismo. Tampoco ha puesto las bases para su reforma. Estas cosas no se hacen de un día para otro. Podían haber aprobado nuevas reglas para el sector financiero. Lo han hecho a medias porque ya se sabe que las transiciones son largas y los que abren paso son siempre medio prisioneros del mundo que dejan atrás. Sí ha quedado erosionado el núcleo de la revolución thatcheriana, que durante tres décadas ha gobernado el mundo y, todavía hoy, al menos en esta periferia, cuenta con numerosos adeptos. Pero aún le quedan unos años de dar guerra. Porque estas cosas son lentas y hacen falta políticos valerosos para abrir camino y adentrarse en territorio desconocido. Y eso escasea. Se habían creado tantas expectativas sobre lo que iba a ocurrir en Londres - el siempre hiperactivo Nicolas Sarkozy habló incluso de un nuevo Bretton Woods, los acuerdos que dieron paso a la arquitectura financiera mundial-que si en los próximos meses no cambia gran cosa, y no va a ocurrir, la decepción va a ser grande. Pero los cambios son implacables. Hoy por hoy están en los gestos. Que son el preludio de lo que va a pasar pasado mañana.