viernes, 20 de febrero de 2009

TURISMO: INDIA DEL SUR


India del sur
Un paraíso desconocido
Hay una India que no suele aparecer en los folletos turísticos, pero que esconde una riqueza cultural y paisajística digna de conocerse. Al sur de las ciudades atestadas, comienza una tierra donde los templos se unen a antiguas aldeas hippies y playas, donde el tiempo transcurre lentamente.
India es uno de los destinos más atípicos, interesantes y conmovedores del mundo para viajar como turista. La diversidad cultural respecto de Occidente, sus costumbres milenarias, que conviven con los últimos avances tecnológicos, y las fuertes diferencias que existen entre los 28 estados que lo conforman convierten al país asiático en un lugar digno de conocer. Como la conocida “India del Norte” es la más visitada por el turismo, fundamentalmente porque en la ciudad de Agra, a 200 km de Nueva Delhi, se ubica el inigualable Taj Mahal –una de las principales maravillas del mundo-, vale la pena hacer un recorrido por el sur del país, que cautiva a los visitantes por sus encantadores y recónditos paisajes, su abundante vegetación, sus paradisíacas playas y, por supuesto, la infaltable diversidad de telas y artesanías tan característica de este destino.Aunque las altas temperaturas -en torno a los 30º- se prolongan durante todo el año, la mejor época para viajar a India es entre octubre y marzo, cuando los vientos monzones, que generan lluvias permanentes, dejan de asolar el país. Una de las ciudades más grandes del sur de India es Bangalore, la capital de la tecnología. Allí se concentra una gran cantidad de compañías, locales y extranjeras, de sectores como la industria del software, laboratorios, biotecnología y automotriz, entre otras. Con una población de 5,7 millones de habitantes, la denominada “ciudad jardín” es uno de los centros modernos de India que aún conserva su encanto y su identidad cultural. Aterrizar en Bangalore es una buena manera de conocer el estado de Karnakata.Como en todo el país, los precios son muy accesibles para los visitantes. Si bien el alojamiento es algo más costoso que en otras ciudades –porque recibe mucho turismo de negocios-, una noche de hotel en un hotel de mediano rango puede oscilar entre los u$s 20 y u$s40 la habitación doble, mientras que existen algunos muy lujosos, que cuestan alrededor de u$s 350 la estadía.Bangalore es una buena opción para alojarse en buenos hoteles, ir de compras y degustar comida india en excelentes restaurantes. Un día de city tour puede incluir el Palacio de Bangalore –obra de la dinastía Wodeyar-, que invita al turista a revivir la vida de los Maharajas, el Bull Temple y el Dodda Ganesha Temple –templos del toro, que es el símbolo de la fertilidad, y de Ganesha, dios con cara de elefante, que invoca la buena suerte-. Pero a unas tres horas de auto desde esta ciudad, se encuentra Mysore, la antigua capital del estado de Karnakata, hoy conocida como la ciudad de los palacios, la seda, la madera de sándalo y los inciensos. Una de las visitas obligadas allí debe ser el Palacio de Mysore, uno de los más impactantes de India no sólo por su grandeza, sino también porque todos los domingos y feriados por la noche permanece iluminado durante una hora y cautiva a miles de visitantes que recorren la antigua residencia de los Maharajas –reyes-. El colorido mercado Devaraja, de flores y frutas, y la colina denominada Chamundi Hill, desde donde se pueden observar los majestuosos palacios y jardines de la ciudad y visitar el templo Chamundeswari Temple –, una de las atracciones de miles de peregrinos que suben diariamente más de 1.000 escalones para adorar a la diosa Chamundi- son otras de las atracciones de Mysore. También se puede llegar a la cima de la colina con el auto; como en cada ciudad india, cientos de rick shaws –pequeños taxis de tres ruedas de color verde/negro y amarillo- circulan permanentemente a la caza del turismo.El costo del alojamiento en Mysore no difiere demasiado del resto de India. Por u$s 10/30 la habitación, se puede fácilmente conseguir una habitación doble. Pero para los turistas que quieren revivir la época de los Maharajas y remontarse a comienzos del siglo XX, vale la pena pasar una noche, o al menos disfrutar de un almuerzo o cena para visitarlo, en el Lalita Mahal Palace, un palacio devenido en hotel en 1974, cuando los maharajas lo cedieron al Gobierno ante la imposibilidad de continuar manteniéndolo. Esta imponente residencia fue construida en 1920 por un arquitecto inglés a pedido del rey de Mysore, quien quiso agasajar a los funcionarios y virreyes ingleses con un palacio de verano donde pudieran divertirse. Kerala, el estado de los canalesViajar a Kerala es adentrarse en una de las regiones más ricas y deslumbrantes de India. Sus característicos remansos, que se extienden por más de 1.900 kilómetros a lo largo de todo el estado, delineados por un abundante número de palmeras, son la atracción principal del lugar. Pero sus playas de arena blanca y sus históricas ciudades a las que arribaban en el pasado miles de comerciantes chinos, árabes, portugueses y holandeses en busca de especias, té, café, caucho y frutos de mar hacen de este sitio un destino especial. A este estado llegaron los colonizadores europeos por primera vez, de la mano del portugués Vasco da Gama, el 27 de mayo de 1498.La capital comercial e industrial de Kerala es Cochín, conocida popularmente como la “Reina del Mar Arabe” y fundada por Da Gama en su segundo viaje, en 1502. Ese mismo año, los portugueses construyeron la primera iglesia católica apostólica romana en India y la bautizaron St Francis Church, pero luego fue destruida y reconstruida por los holandeses, que la convirtieron en un lugar de culto protestante.Cochín es una ciudad con muchísima historia en la que se puede evidenciar una amplia diversidad cultural/religiosa y rastros de lo que significó el comercio en el siglo XVI. Una de las principales marcas turísticas de esta ciudad son las gigantes redes de pesca chinas, introducidas por un explorador de ese país. Son enormes estructuras fijas de madera con una amplia red en la punta, que los pescadores sumergen en el agua por algunos minutos. Se pueden observar en cantidad en Fort Cochín, la zona antigua de la ciudad, ya que se extienden a lo largo de toda la costa. También es recomendable admirar estas típicas redes desde un bote, el atardecer.En Fort Cochín, no hay que dejar de conocer el Mattancherry Palace, construido por los portugueses en 1555 y obsequiado al Raja –rey- de la ciudad, Veera Kerala Varma, a modo de compensación por un templo que habían destruido y de futuros favores que le requerirían, principalmente, en materia comercial. A diferencia de otros, como el de Mysore o los fuertes de la zona de Rajasthan, este palacio no es ostentoso, sino que refleja la simpleza con la que vivían los reyes de los estados sureños.Un paseo por el barrio judío y la sinagoga Pardesi –que significa extranjeros- también permitirá descubrir el pasado de esta vieja ciudad. Es la sinagoga más antigua construida en el antiguo Imperio Británico y fue el hogar religioso de los “judíos blancos” exiliados de España y Portugal.Luego de realizar el city tour por la ciudad, este lugar también ofrece turismo aventura con sólo alejarse algunos kilómetros del centro. Una experiencia que no se debe dejar de vivir en Kerala es navegar en un crucero que recorra los canales –backwaters- típicos del lugar, que permiten adentrarse en las pequeñas aldeas rurales y ver cómo los habitantes trabajan en la elaboración del cuero, la construcción de barcos y la pesca, entre otras actividades.Es recomendable realizar una excursión de todo un día, que dura unas seis horas y tiene un costo de cerca de u$s 12 por persona. En estos casos, está incluido el almuerzo en una casa bote, donde también se puede dormir reservando con tiempo .Si se dispone de un auto, vale la pena recorrer 45 kilómetros desde Cochín para llegar a Kodanadu, un sitio famoso por su campo de entrenamiento de elefantes. En este lugar, perteneciente al gobierno del estado de Kerala, no sólo es posible ver cómo el personal del centro baña y alimenta a estos animales que rescatan de la selva, sino también cómo los entrenan desde bebés para que se adapten a la vida en cautiverio. Vale la pena llegar bien temprano a la mañana –alrededor de las 8- para poder ver este espectáculo y participar de la experiencia de bañar, con cocos, a un elefante.Luego de recorrer este increíble lugar, la aventura por la selva de Kerala puede continuar visitando las cataratas de Athirapally, ubicadas sobre el río Chalakudy a 70 kilómetros de Cochín. Se trata de un lugar ideal para los turistas amantes de la vegetación y la fauna. Aunque las mejores playas de India están situadas en el pequeño estado de Goa, también ubicado sobre el mar arábigo, Kerala también tiene costas dignas de visitar.La playa de Cherai, por ejemplo, es una de ellas. Rodeada por la isla Vypeen y ubicada a 25 kilómetros de Fort Cochín, Cherai Beach atrae al turismo por su combinación de arenas blancas, mar cálido y una gran cantidad de palmeras. No puede faltar en el itinerario de Cochín la asistencia a una demostración de la danza típica de Kerala: el Kathakali. Se trata de un baile que data de finales del siglo XVI en el que los bailarines/actores representan, con una gran cantidad de gestos y un elaborado maquillaje, deidades, demonios, héroes, heroínas y reyes basados en los episodios del Mahabharata y Ramayama, las dos principales obras épicas de la India. La verdadera presentación del Kathakali se produce en algunos templos y dura toda la noche, pero también se puede ver un espectáculo similar en algunas salas teatrales. Goa, un paraíso a la portuguesaLas extensas playas y la gran variedad de iglesias son la principal atracción de Goa, el estado más pequeño de la India pero, al mismo tiempo, uno de los de mayor encanto. Ubicado sobre la costa occidental del país, a unos 400 kilómetros al sur de Bombay y 830 kilómetros al norte de Cochín, Goa es el destino elegido por muchos turistas del mundo para veranear. Sol, arenas blancas, playas paradisíacas –muchas vírgenes- y una fuerte influencia portuguesa que se percibe hasta en sus pintorescas construcciones hacen de este pequeño estado un lugar diferente y cautivador.Los habitantes de Goa son, en su mayoría, católicos; y ello se debe a que fue el segundo estado, luego de Kerala, que Vasco da Gama pisó al llegar a la India hacia fines del siglo XV. Los portugueses desembarcaron con la intención de fortalecer una colonia y tomar el control total del comercio de especias. Y el estado quedó en sus manos hasta 1961, cuando logró la independencia.Actualmente, la ciudad más importante de Goa es Panají, ubicada a 10 kilómetros de Vieja Goa, la antigua capital. La decisión de mudarla fue concretada en 1843, a raíz de la propagación de una gran cantidad de enfermedades, entre ellas el cólera. Los colonizadores destruyeron varias de las edificaciones y trasladaron las piedras a Panaji, donde una nueva ciudad fue construida. Quedaron en Vieja Goa, sin embargo, las imponentes iglesias que los portugueses habían hecho levantar para difundir el catolicismo. En su momento de mayor esplendor comercial, esta ciudad estaba a la altura de, por ejemplo, Lisboa.Aunque Goa es un destino especial para recorrer bellísimas playas y disfrutar del mar, las iglesias también constituyen un patrimonio que no se puede dejar de admirar. La capilla Santa Catarina –la primera que los portugueses construyeron en Goa, sobre el río Mandovi- la catedral y la famosa basílica de Bom Jesús son excelentes ejemplos.Arena al por mayorLas opciones para disfrutar de la playa en Goa son muy variadas. Las del Norte, como Vagator, Anjuna, Baga y Calangute, entre otras, tienen cada una un punto de atracción. No hay que esperar, en estas extensiones de arena, una tranquilidad absoluta. Se caracterizan por albergar a muchos turistas, tanto domésticos como del exterior, y tienen mucha actividad. Son playas que se asemejan bastante a las del sur de Brasil, aunque con una vegetación más nutrida de palmeras. Vendedores ambulantes de artesanías, deportes acuáticos, restaurantes, bares y una gran cantidad de mercados garantizan al turista el entretenimiento. Las opciones para comer son variadas y a muy buen precio. Almorzar en la playa puede costar entre u$s 2 y u$s 5 por persona. Mientras que Calangute fue el centro de atención durante la década del ´70, la playa top pasó a ser ahora Baga, donde miles de jóvenes de concentran diariamente para disfrutar del mar, los deportes acuáticos y la buena música. Para quienes prefieran la tranquilidad, este sitio no es recomendable.Si la estadía en Goa alcanza los siete días, un paseo obligado para el miércoles es el famoso Flea Market –Mercado de las Pulgas-, ubicado sobre la playa Anjuna. Miles de turistas visitan cada semana este tradicional mercado, creado por los hippies durante los ´60 para comercializar sus bienes personales una vez que decidían abandonar Goa para instalarse en otro lugar. Ahora, si bien se puede ver a muchos hippies con sus comercios, este lugar pasó a ser un mercado como cualquier otro, aunque con su interesante historia detrás. Ya no sólo hay hippies comercializando y sólo raramente se venden productos usados.Entre las playas del sur, Palolem y Agonda son las más visitadas por los turistas. La primera es una de las extensiones de arena y mar más lindas de Goa y donde quienes ser austeros a la hora de pagar alojamiento pueden dormir en unas sencillas pero confortables cabañas ubicadas en la playa, cuyos valores oscilan entre los u$s 2 y los u$s 6 la habitación doble. Sin embargo, también están las opciones de hoteles cinco estrellas, con precios de hasta u$s 400, como por ejemplo el Intercontinental The Grand Resort. A diferencia de Palolem, Agonda es una playa mucho más tranquila, ideal para aquellos turistas que busquen escapar de la vida de los resorts. En este lugar, el alojamiento oscila entre los u$s 10 y los u$s 30 la noche.Para completar esta estadía de pleno relax en Goa, no puede faltar vivir la experiencia de los característicos masajes curativos Ayurveda, que pueden contratarse en los hoteles o en centros especiales de tratamientos corporales.