viernes, 20 de febrero de 2009

SLUMDOG MILLIONAIRE Y EL OSCAR


La india acomodada cruza los dedos por 'Slumdog Millionaire'

Para demostrar que Hollywood se toma muy en serio a Bollywood como rival, basta un dato. Ninguna película india ha sido jamás premiada con un Óscar. La estatuilla sólo fue atribuida al director Satyajit Ray -honoríficamente- y a un modista que la compartió por el vestuario de "Gandhi" -película también británica pese al tema. La racanería norteamericana es proporcional a la escasa penetración de su cine en el mayor mercado cinematográfico del mundo, el indio, que sigue siendo casi autosuficiente en veinte lenguas (estrictamente, Bollywood es apenas el cine producido en hindi en Bombay). Por todo ello, vicariamente, este fin de semana India estará muy pendiente de la suerte de la británica 'Slumdog Millionaire' -después de arrasar en los Globos de Oro y en los BAFTA- en la ceremonia de los Óscars, donde cuenta con diez nominaciones. Aunque sería más exacto decir que un cierto estrato del país, el que acude a los multicines en tejanos -ellos y ellas- bajo el reclamo de los medios de comunicación en inglés, es el que en la noche de los Óscars -que aquí es la mañana de los Óscars- estará pegado al televisor. Gente como Sonal, que asegura que no paró de "llorar y llorar" durante toda la proyección. O Rajesh, que afirma que es "la mejor película india" que ha visto en su vida. Todos ellos indios de clase media o alta que viven una auténtica catarsis al contemplar en la gran pantalla el rostro de India que su cine no les muestra. Ayuda el hecho de que la película muestre el delito -la mitad de los 18 millones de habitantes de Bombay viven en construcciones precarias, sin alcantarillado, ni sanitarios, ni agua potable, con electricidad pirateada- pero no haga un zoom out que permita barruntar al delincuente. Que enseñe las víctimas -la alusión a los disturbios antimusulmanes en Bombay, en 1993, que dejaron decenas de muertos en la ciudad y cientos en todo el país- pero oculte la identidad de los verdugos -el hinduismo regionalista que sigue siendo allí la primera fuerza. El barrio del avispado protagonista, por cierto, dejó de ser mixto desde entonces y pasó a tener una zona hindú y otra musulmana.El escapismo de Bollywood sólo muestra el lado frívolo y lujoso de India. Pero 'Slumdog Millionaire', al mostrar apenas el lado miserable, termina perdiendo capacidad revulsiva. Porque lo que sacude de verdad en India es comprobar cuán cerca pueden estar, físicamente, la pobreza y la riqueza. E incluso cuán complementarias son.El barraquismo indio casi siempre linda con barrios adinerados, a los que provee abundantemente de criadas y chóferes a precio de supervivencia. La llamada India emergente, fluida en inglés, se ha apropiado, pues, del filme de Danny Boyle. Y eso a pesar de que el astro del cine indio desde hace más de tres décadas, Amitabh Bachchan, despotricó contra la película por dar "una mala imagen del país". Bachchan, que luego se desdijo, aparece indirectamente en la película como el ídolo por cuyo autógrafo el niño protagonista está dispuesto a hundirse literalmente en un pozo de mierda. Por cierto, Bachchan era el conductor de la versión india de 'Quiere ser millonario?' hasta que fue sustituido por la estrella de la siguiente generación, Shah Rukh Khan, que a su vez fue reemplazado por otro actor famoso, Salman Khan. Hasta aquí la India de los 150 millones de indios acomodados.Pero la India humilde, supuestamente reivindicada por la película, ha dado la espalda a la versión en hindi del filme. La India de los mil millones de buscavidas, que vota y va al cine con la misma pasión que cualquier indio, ha votado con los pies, desertando de esta película tan rara y tan corta, sin grandes estrellas, ni números de baile hasta al final. Porque a pesar de que sus actores y escenarios sean indios -más, si cabe, que los ejercicios de distracción de Bollywood- el resultado no es una película india al uso. Ni falta que hace. Pero en una película india que se precie, de tres horas con intermedio, hay tres números musicales intercalados, en los que lo mínimo que se le exige a la protagonista -sus dotes interpretativas son secundarias, ya que se las puede doblar y corregir digitalmente su pobre gestualización- es que enseñe el ombligo. No en vano, en muchos cines de pueblo y de barrio, el público que apretuja sus hormonas en las salas es 100% masculino. 'Slumdog millionaire' cuenta con un sólo número de baile, al final, comido por los títulos de crédito. Aunque eso sí, la canción del consolidado compositor Allah Rakha Rahman ha hecho furor en toda India, que es casi lo más importante. Asimismo, algunos bombayenses se han tomado como un insulto lo de 'slumdog' (perro de chabola) y han mostrado pancartas y se han manifestado frente a la casa de uno de los actores secundarios. 'Slumdog Millionaire' está basada en "Q & A", novela de un indio, Vikas Swarup, diplomático por más señas. La película resultante no deja de ser un retrato alejado y superficial de la vida en un suburbio chabolista. El protagonista vive en Dharavi, la mayor concentración chabolista de Asia, con un millón de habitantes. Quién no la haya pisado podría creer que se trata de una favela brasileña dominada por la delincuencia, la droga y la holgazanería, como la retratada en 'Cidade de Déus'. O 'Slumdog millionaire'. Nada más alejado de la realidad. Dharavi es un hervidero de actividad, de mujeres y hombres y jóvenes y niños que luchan por salir adelante. Al margen de concursos televisivos justicieros. Acoge a millares de talleres y centros de reciclaje de todo lo imaginable. También el helado o el papadam que le sirven en buenos restaurantes de Bombay es posible que esté elaborado allí, aunque nunca lo reconocerán. Naturalmente hay mafiosos, que expiden teóricos títulos de propiedad y negocian con las autoridades para la obtención de servicios. En muchos casos son policías, ya que la mayoría de agentes no pueden permitirse vivir en otro lugar.'Slumdog Millionaire' muestra la miseria -lo que ya es algo- e impacta con ella, pero ni la explica, ni la contextualiza, ni la contrapone. Aprenderán más sobre India leyendo el último Booker, 'El tigre blanco', donde además encontrarán el humor que le falta a 'Slumdog'. O con los dos mediometrajes sobre India que aspiran a llevarse el Oscar a mejor documental. Tampoco hace ningún favor a la verosimilitud del filme que el actor protagonista -criado en Inglaterra, como atestigua su altura inusual en India, no digamos entre desnutridos- tenga un acento impecablemente británico. Como en realidad, toda la película. Nadie en India habla así y mucho menos un semianalfabeto. Danny Boyle dice que en India sólo encontró actores guapos y que por eso tuvo que ir a buscarlo a Inglaterra. Qué triste excusa. La única pobre en el papel de pobre es la que encarna a la protagonista en su niñez. A esta niña de las barracas le espera una bolsa de dinero cuando cumpla los dieciocho. Por último decir que Dharavi, que ya cuenta con un itinerario turístico y una agencia especializada, está destinada a hacerse todavía más famosa. Cuando se haga realidad la película 'Shantaram', basada en la novela homónima, que discurre en gran parte en el mismo barrio y que deberá dirigir Mira Nair y protagonizar Johnny Depp. Pero de momento, la India que sabe inglés cruza los dedos por 'Slumdog millionaire'.