sábado, 7 de febrero de 2009

FARAH HAMED EN BOLLYWOOD



EL VIAJERO HABITUAL TROTAMUNDOS Farah Hamed - Actriz
19 horas en tren en la India
Bailas? ¿Has pensado en ir a Bollywood?”. A Farah Hamed, nominada al Goya a la mejor actriz revelación por Retorno a Hansala, de Chus Gutiérrez, se lo propusieron hace unos años. Mitad marroquí, mitad española, Farah preparó enseguida el macuto y voló a la meca del cine indio en Bombay.
Una hispano-marroquí en Bollywood. Qué exótico.
No crea. Allí conocí artistas de todo el mundo. Empecé haciendo películas… Y bailando, bailando, llegué ¡hasta Bali! Una de las familias más ricas de Asia celebraba una boda. Pagaron a estrellas de Bollywood para que actuaran. A mí me contrataron para bailar. Jets privados, un resort hotelero con playa privada… Y yo, una hippy infiltrada.
¿No se cansó del ritmo frenético del cine en la India?
Cuando junté algo de dinero, pasé de todo, cogí la mochila y me fui a recorrer el país. Primera parada: Anjuna, en Goa. No me gustó. Era como una Ibiza en la India. Estaba lleno de israelíes con ganas de subirse la moral después de tres años de servicio militar. Gritaban: “¡Fiesta, fiesta! ¡Trance!” .
Y usted buscando calma.
La encontré algo más al norte, en Querim. Para llegar a la playa había que tomar un transbordador. Y luego cruzar un pequeño río, con la ropa sobre la cabeza. Llegabas a un lugar sin huellas humanas, Paradise Beach. La arena estaba llena de cangrejitos, había pescadores faenando... Y un letrero pintado a mano decía: “Restaurant”. Nos sentamos en una mesa de plástico y el dueño nos preparó su pesca del día.
Pues sí había cangrejos…
¡Nos cocinó cangrejo! Una receta maravillosa con curry y coco. Éramos tres y nos costó dos euros toda la comida.
¿Cuál fue su viaje más largo?
Goa-Benarés: 19 horas en tren en general class. Lo mejor de todo es que ese año tocaba el Kumbhamela en Benarés [peregrinaje a la ciudad sagrada]. Había personas hasta colgadas del techo.
¿Y aguantó?
Se apretaron, nos cedieron un hueco y nos invitaron a un té. Es lo que más me conmovió de la India: el calor humano en la miseria extrema.