jueves, 15 de enero de 2009

¿HOGARES O PRISIONES?


Superpoblación
Uno de cada tres indios vive con
menos espacio que un preso
en Estados Unidos
Casas típicas de cualquier ciudad india.En el segundo país con más habitantes del planeta, la palabra superpoblación alcanza nuevos significados y tiene llamativas consecuencias.
Por ejemplo, que el 33% de los indios se tenga que conformar con menos de diez metros cuadrados per cápita para vivir; menos del espacio asignado para un preso en las celdas estadounidenses. O que una tercera parte de las casas construidas en las grandes ciudades tengan menos de 25 metros cuadrados. Eso en un país donde la tradición -y la necesidad- hacen que muchas veces tres generaciones distintas compartan techo; la media de moradores en una casa india es de 4,8 personas, y la superficie no llega a los 50 metros.
Y en las áreas rurales la media es aún más... asfixiante, con viviendas que no llegan a los 50 metros cuadrados de media y familias aún más numerosas y, por tanto, hacinadas.
Las viviendas más espaciosas se encuentran en regiones como Cachemira o Kerala, con casi 80 metros cuadrados de vivienda en cada caso. Sin embargo, en lugares como Andra Pradesh, con 65 millones de habitantes, la vivienda media tiene menos de cuarenta metros.
El mercado inmobiliario indio lleva varios años incubando algo parecido a una burbuja inmobiliaria, y aunque la población india sigue siendo en su mayoría rural, con un 60%, el creciente éxodo a las grandes ciudades ha provocado el nacimiento de ciudades satélite en los suburbios de las principales metrópolis. En Nueva Delhi, poblaciones como Noida o Gurgaon rebasan ya el millón de habitantes, pero la falta de servicios básicos como el saneamiento de aguas o electricidad delata en muchos casos la baja calidad de las nuevas construcciones.
Negocio 'inmobiliario' en las aceras
En Bombay, se pondrá en marcha próximamente un plan para convertir el mayor poblado de chabolas del mundo, Dharavi, en una ciudad sostenible y habitable. En otras ciudades, como Calcuta, donde los trozos de acera que sirven de vivienda se venden, alquilan y heredan de generación en generación, la situación no es mejor.
Para paliar esta deficiencia, las administraciones municipales disponen de organismos que adjudican viviendas de protección oficial a bajo coste que cumplen los requisitos mínimos para ser habitadas, pero recientemente se ha destapado un escándalo según el cual algunos políticos y personas influyentes de Nueva Delhi amañaron el sorteo de cientos de pisos para hacerse con ellos, empleando el nombre de gente que vivía en otras regiones y que no optaban al sorteo e incluso los datos de personas fallecidas.
Además, según revela un reciente estudio llevado a cabo por el Gobierno, la situación de la vivienda en la India ha ido a peor en todo el país en las cinco últimas décadas. Así, el número de personas que dispone de al menos diez metros cuadrados para vivir –cifra estipulada como límite de lo aconsejable por las autoridades- ha disminuido sin cesar. Un vistazo a cualquier calle india basta para comprobar hasta qué punto el espacio es un lujo por el que hay que luchar continuamente. Una dificultad que, para mucha gente, sigue presente al llegar a casa, porque la India es un país de multitudes. En las calles y en las casas.