martes, 27 de enero de 2009

CIENCIA Y CHARLATANERIA


La ciencia y la charlatanería frente a frente en los tribunales
Simon Singh, divulgador científico, fue demandado el año pasado por los quiroprácticos. Su delito: escribir un artículo en el periódico "The Guardian" criticando la falta de pruebas científicas en torno a la quiropraxia. En el momento del juicio Singh recurrirá a la ciencia para defenderse, ¿a qué recurrirán los quiroprácticos para no quedar en evidencia?
Istockphoto
Quiropráctico "ajustando" a un paciente.
Simon Singh es, además de físico, un conocido y premiado escritor y divulgador científico en Inglaterra. Junto con Edzard Ernst, médico y primer profesor universitario de medicina complementaria en el mundo (desde una perspectiva científica), escribieron un libro que levantó ampollas: "Truco o tratamiento". En este libro se evalúa científicamente la verdadera utilidad de medicinas alternativas tales como la acupuntura, la homeopatía o la quiropraxia. Una evaluación que, por supuesto, no gustó mucho a sus defensores.
Singh, además de colaborar en varias revistas de divulgación científica también participa frecuentemente en el periódico "The Guardian". El 19 de Abril del año pasado publicó un artículo de tantos otros con una perspectiva científica, sin embargo, jamás pensó que traería tantas consecuencias.
Ese artículo trataba sobre la ausencia de pruebas científicas que respaldasen muchos de los supuestos beneficios que se le atribuyen a la quiropraxia. Esta medicina alternativa basa su método de tratamiento en el "ajuste" de los pacientes mediante terapias manuales: Manipulación de la columna vertebral (ver la foto del lado), de las articulaciones y de los tejidos blandos. A primera vista, pudiera parecer que tiene muchos rasgos en común con la fisioterapia pero nada más lejos.
Estas terapias manuales son aplicadas con unas técnicas y unos objetivos muy diferentes. Por ejemplo, a ningún fisioterapeuta se le ocurriría decir que manipulando la columna vertebral se pueden curar enfermedades tales como el asma, mientras que los quiroprácticos no dudan en afirmarlo. El principio fundamental de la quiropraxia es que el cuerpo puede curarse así mismo siempre que el sistema esquelético esté perfectamente alineado y el sistema nervioso funcione correctamente.
El único punto en común que comparten fisioterapia y quiropráctica es que ambos sí demuestran cierta eficacia en tratar los dolores musculares y de espalda. Aunque hay que tener en cuenta que la quiropraxia ofrece una menor eficacia y un mayor riesgo para el paciente que la fisioterapia convencional.
Inicialmente, el creador de esta disciplina, Daniel David Palmer, afirmaba que el 99% de todas las enfermedades están causadas por el desplazamiento de las vértebras. Aunque en la actualidad son pocos los quiroprácticos que están de acuerdo con esa afirmación (sólo los más fundamentalistas) aún existen muchas indicaciones quiroprácticas para determinados problemas que, por otro lado, no han demostrado ninguna efectividad. Como ejemplos: El tratamiento de infecciones de oído, asma, problemas de sueño y cólicos en los niños...
Singh, que mencionaba todo esto y mucho más en su artículo de "The Guardian" basándose en numerosos estudios clínicos, fue demandado por difamación al poco tiempo (agosto 2008) por la Asociación Británica de Quiroprácticos (BCA). La BCA alegaba que se había dañado seriamente su reputación y sus méritos con el siguiente párrafo:
La Asociación Británica de Quiroprácticos afirma que sus miembros pueden ayudar a tratar a niños con cólicos, problemas de sueño y de alimentación, infecciones auditivas frecuentes, asma y llanto prolongado incluso aunque no exista ni una pizca de pruebas. Esta organización es la cara respetable de la profesión quiropráctica y aún así promueve felizmente tratamientos falsos.
El artículo fue retirado. Por suerte, lo que entra en internet ya nunca sale y podemos leer el polémico artículo recogido aquí: Beware the spinal trap.
Si la intención de los quiroprácticos era acallar las críticas de Singh obtuvieron en realidad el resultado contrario. La demanda le dio aún más publicidad al artículo aunque fuera retirado y ahora multitud de personas y medios de comunicación están pendientes de ver qué decidirá la Justicia.
Singh podría haber recurrido a lo fácil para defenderse: La libertad de expresión. Pero él y su abogado no se han contentado con eso y van a ir más allá: Basarán su defensa en la multitud de pruebas científicas que avalan lo escrito en el artículo. ¿La consecuencia? Que esto obligará a los quiroprácticos a defender con pruebas su disciplina en el juicio. Una situación ciertamente paradójica pues han ejercido sin ellas durante décadas.
El físico ya tiene su defensa preparada (12 páginas con montones de referencias a ensayos clínicos) y un grupo en Facebook donde va contando las novedades. Ya sólo toca esperar a la celebración del juicio para responder a las preguntas que más se están planteando en estos meses: ¿Cómo se defenderán los quiroprácticos? ¿Pondrá este juicio en evidencia ante la sociedad la práctica de la quiropraxia?
Sea como sea, lo cierto es que esta situación es otro ejemplo más del acoso legal como recurso fácil para amedrentar y ocultar críticas y del que son víctimas muchos redactores. En otros países ya se han dado situaciones similares en las que escritores científicos han sido demandados por asociaciones de medicinas alternativas. ¿Ocurrirá también aquí en España?