lunes, 29 de diciembre de 2008

TERRORISMO DE ESTADO INDIO


Geelani: "La violencia es una reacción
contra el terrorismo de Estado"
Considera las elecciones cachemires "una operación de las fuerzas de ocupación indias" y aunque el seguimiento del boicot que pidió contra los comicios fue limitado, el líder de la facción radical de la Conferencia Hurriyat, Syed Alí Geelani, promete "seguir luchando por la autodeterminación".
El histórico líder cachemir recibió a Efe tras los comicios en su residencia del centro de Srinagar, capital y bastión independentista, donde se encuentra bajo arresto domiciliario y en régimen restringido de visitas desde el mes de noviembre.
"(Los partidos que se presentan) han engañado a los votantes -razona-. El Gobierno ha presionado a la gente para que se presentara. Ha habido menores de 18 años obligados a depositar su voto, casos de voto doble y votantes falsos".
Su formación instó al boicot de las elecciones recién concluidas, aunque esta vez el impacto de la iniciativa quedó limitado a la ciudad de Srinagar -con una participación del 20 por ciento-, y se notó menos en la región, con una tasa general del 61 por ciento.
"Aceptamos la realidad de que hubo gente que salió y votó, aunque el boicot también tuvo lugar -reconoce-. Pero la gente no ha votado contra la libertad. Ellos mismos decían votar para arreglar sus problemas diarios: el agua, las carreteras, las escuelas. Aquí la gente sigue pensando en clave de independencia".
Cachemira, escenario de varias guerras en el último siglo, es objeto de disputa y reparto entre las potencias nucleares de India y Pakistán desde la independencia y partición del subcontinente, en el año 1947.
Esa es también la fecha en la que, según Geelani, India se comprometió a retirar sus tropas -cientos de miles de soldados están desplegados en la región- y "dar una oportunidad para que los cachemires pudiéramos decidir nuestro futuro".
"Hay dieciocho resoluciones de la ONU en nuestro favor y la India debe cumplir lo que firmó", añadió.
En el año 1987, un proceso perdido de forma fraudulenta de fuerzas separatistas llevó a Geelani y otros líderes prominentes del independentismo a abrazar la "yihad" y la lucha insurgente contra la India, que posee la parte más rica del territorio.
"En los últimos veinte años, cien mil personas han muerto por la causa, la mayoría civiles. Miles de casas han sido incendiadas. Y hay 10.000 personas desaparecidas tras su detención por las fuerzas de ocupación y desaparecidas. Cuando una nación se sacrifica así, el voto no es una legitimación (para la India)", agrega.
Hoy, la casa de este hombre de 79 años está custodiada por un grupo de soldados que combaten el invierno frente a una hoguera, mientras en el interior de la vivienda el líder independentista bebe té y lee los periódicos en su "hermosa prisión".
Grupos como Hizbul-Muyahidín o Jamiat-ul-Muyahidín han apoyado en el pasado la posición política de Geelani, el alma de su partido, Tehreek-e-Hurriyat y de la facción radical del conglomerado independentista.
"Se lo voy a decir con palabras claras -resume-. La violencia es una reacción contra el terrorismo de Estado. Si las fuerzas armadas indias no usaran su fuerza para destruir la voz del pueblo, no habría violencia. Es un terrorismo de estado, y cuando hay una agresión fea, no puedes esperar una resistencia hermosa".
Geelani pone como ejemplo la revuelta civil que tuvo lugar entre julio y septiembre en la región, en protesta por una cesión de tierras a un organismo hindú encargado de la peregrinación al templo de Amarnath, que desató una reacción entre los musulmanes.
Fruto de las manifestaciones -"pacíficas" según Geelani-, y de la acción de las fuerzas de seguridad, decenas de personas murieron y cientos de ellas resultaron heridas, lo que hizo temer una nueva ola de violencia durante los comicios, que finalmente no tuvo lugar.
Ese "terrorismo de estado", dice el líder cachemir, tiene su respuesta en sucesos como los atentados de noviembre en Bombay, unos ataques que sin embargo él mismo se esfuerza en "condenar", así como "cualquier otro con víctimas inocentes, lo que está prohibido por el Islam".
Cachemira, encajonada entre India y Pakistán, forma parte del ideario que marcó el nacimiento de ambos países: el nacionalismo secular y capaz de integrar una región musulmana, en el caso indio, y el nacionalismo islámico, en el caso paquistaní.
Desde su encierro "a causa del imperialismo de la India", Geelani garantizó a Efe que su movimiento no cederá en su demanda de autodeterminación: "luchar contra un país poderoso no tiene por qué terminar siempre en fracaso", concluye.
Y seguirá en sus trece gobierne quien gobierne, porque entre los partidos que concurrieron a las elecciones, dice, "no hay ni una sola diferencia"