domingo, 16 de noviembre de 2008

PARA PODER VIVIR EN PAZ...


Joan Surroca: ´Sólo con mentalidades abiertas conseguiremos vivir en paz´
El educador presenta su "Manual de ceremonias civiles con propuestas para una liturgia laica"
María Tomás, Valencia"La vida tiene momentos importantes que es necesario celebrar", sea por el rito católico, musulmán, adventista, budista, sikh o taoísta, por citar algunas de las confesiones que existen en el mundo. Lo dice el educador Joan Surroca en su Manual de ceremonias civiles. Propuestas y textos para una liturgia laica que se presentaba en el Club Diario Levante en un acto que se convirtió en una defensa del humanismo laico pluralista de rechazo a la intransigencia."Sólo con mentalidades abiertas hacia las maneras de celebrar (o no) un nacimiento, un matrimonio o un funeral conseguiremos vivir en paz", decía Surroca. Una llamada al racionalismo, al respeto mutuo, al entendimiento en este mundo complejo, a la necesidad de poner la mirada humana antes que nada, al respeto de los valores constitucionales, a buscar aquello que une y no lo que separa. Eran algunas de las reflexiones de una presentación-tertulia organizada por la Fundació Societat i Progrés y Edicions Brau que, bajo el título Estado Laico: los derechos ciudadanos por una mejor convivencia, reunía a representantes de movimientos, confesionales o no, que trabajan por la separación Iglesia-Estado como premisa de salud social."Una ceremonia laica puede tener una parte espiritual", afirmaba el autor para aclarar el fenómeno del rito como algo intrínseco al ser humano de todas las sociedades y épocas, fundamentalmente ligadas a la conciencia del paso del tiempo y, por tanto, de la muerte o de la iniciación. "Los rituales católicos son una adaptación de otras ceremonias de paso que están en otras culturas", indicaba. Aunque Surroca lamentaba la dificultad para hacer comprender "el respeto que debemos tenernos unos a otros". Para explicarlo, este educador, museólogo y especialista en cultura de la paz, a la vez que objetor fiscal contra los gastos militares, ponía un ejemplo gráfico. "Cada uno estamos sentados en una butaca y todos vemos el mismo escenario, que es el mundo. Cada uno ve la realidad desde su butaca. O sea, que gente incluso de los mismos colectivos no ve las mismas cosas desde la misma perspectiva". Practicar el diálogoLa creciente pluralidad de culturas a la que se ha visto abocado este país receptor de inmigración ha hecho que ahora convivan, y sobre todo en la escuela, distintas maneras de ver esta realidad. La rapidez en que esto ha ocurrido ha provocado cierta tensión. La propuesta de Surroca es que "sólo con el diálogo podemos ver el conjunto". Su trabajo en el ManualÉ, y que es la adaptación mejorada de la versión catalana titulada Dels dies grans, propone "que no se despache lo laico como un hecho burocrático sin más". Por eso aporta ideas para dignificar las ceremonias civiles. Un hecho que, para el coordinador del Club, Josep Lluís Galiana, "convierte el libro en un tratado que aporta la normalidad que mucha gente desea y que debería estar en la biblioteca de todas las alcaldías". Para José I. Pastor, vicepresidente de la Fundació, "resulta insólito" que éste sea el primer manual de liturgia laica. "Es un derecho elegir libremente lo que se quiere", decía, y señalaba lo interesante de la celebración de los momentos importantes de la vida. "En esta sociedad moderna de las prisas y lo efímero en la que no hay compromiso con nada, Surroca plantea la necesidad de vivir el momento".El autor se refería a celebrar la pirueta del vivir, a trasmitir las vibraciones de las emociones. Como decía Borges, "el peor de los pecados es no haber sido feliz". Para Surroca "el arte, la música, la amistad son cosas que nos salvan" y ponía de ejemplo el practicar ceremonias de acogida en los nacimientos o el acto de la iniciación adolescente. "Es una cosa a celebrar saber que has educado a tu hijo. Con 18 años hay que decirle solemnemente: a partir de ahora haz lo que te de la gana. Siempre que quieras te daré mi opinión como también te pediré la tuya, pero no vengas a preguntar si puedes hacer esto o no". Una afirmación en pos de la independencia del individuo.