miércoles, 17 de septiembre de 2008

FRONTERAS

Fronteras
JOSÉ SERNA ANDRÉS
DICE el pintor y poeta iraquí residente en Madrid Khalid Kaki: "Ocultad a vuestros hijos. / El buldózer de la muerte asoma, / allanando los puentes con la carne fresca / y llenando los tinteros con la sangre. // (…) Secad a vuestros niños, / rellenadlos de sal, / evitando su putrefacción, / y tendedlos / en las cuerdas de los patios. // Dobladlos en los cuadernos / cual mariposas, / y metedlos, dos noches, / debajo de las almohadas… / Se diluirán en vuestros sueños / y ondearán como banderas. // Colocadlos / como piedras talladas de un collar, / que las madres llevan, / y tras las fronteras, / dispersadlos… / para que se mezclen / con los cantos y las conchas. / Llevadlos a otra tierra / para que balbuceen / con las letras de los forasteros… / crezcan y se marchiten / solos, / sin compañeros. // Llevadlos a otro cielo / más despejado, / donde no habiten los cazas / ni los fantasmas, / ni sean perturbadas sus lluvias, / por el vómito de las incursiones. / Hela aquí acercándose, / hambrienta cual el fuego / que le habéis preparado, / a su señoría Muerte". ¿Qué experiencias ha tenido que vivir una persona para que arda su dolor de esta forma? Y es que allí donde hay conflictos armados hay siempre un movimiento de fronteras, en las fronteras, o hacia otras fronteras. Quienes pretenden monopolizar, con el marchamo de la legalidad, el ejercicio de la violencia entran por las fronteras alardeando de su fuerza que dice desbocarse en nombre de la paz, y quienes sufren las consecuencias de esa violencia gritan su dolor, y miran hacia la frontera como un posible alivio, pero sólo para calmar, durante un paréntesis el sufrimiento. En Georgia, en Abjasia, en Osetia, en Chechenia, en Kosovo, en Cachemira, en Sudán, en Afganistán, en Palestina, en Tíbet, en una lista interminable de pueblos, las fronteras -o los territorios geoestratégicos en conflicto entre grandes potencias- representan el choque de capas tectónicas que parecen inamovibles pero que están en plena ebullición y cuando manifiestan la verdadera situación producen víctimas que se consideran estadísticamente invisibles si son de personas pobres y se magnifican si provienen de personas o países ricos. Decía también el poeta palestino, recientemente fallecido, Mahmoud Darwich, que la poesía está ligada a la paz. Su concepto de Palestina es el de una pluralidad cultural, histórica y religiosa, donde se complementan las voces judía, griega, cristiana y musulmana. Y eso no cabe ser expresado en términos de fronteras. Se trata de la cuadratura del círculo. Las fronteras han sido creadas por quienes detentan la fuerza y son quienes se creen con el derecho de modificarlas a su antojo. No hay lucha entre civilizaciones, hay guerra entre diferentes barbaries. Dice Muhsin Al-Ramli, otro poeta iraquí: "Esta tinta derramada en vuestra prensa / es la sangre de mi país. // (…) No a liberar Irak de mí o a mí de él. // (…) Volved a vuestras películas detrás del océano. / Dejad para mí lo que queda / de los alminares, de los mausoleos de mis ancestros, / de las tumbas de mi familia... / y bebed de las copas del petróleo hasta que os saciéis. // (…) Llevad lo que queráis y marchad, / dejadme solo / con lo derribado de los sueños de mi hermana, / con el incendio de las palmeras en las orillas de Mesopotamia, / con los huesos de mi padre / y el té de la merienda. // (…) Dejadme solo / curando las heridas de mi tierra". La alteración de las fronteras -o la delimitación del dominio en determinadas zonas geoestratégicas- se hacen casi siempre con tinta de sangre, con escuadra y cartabón, o en el ordenador, que da una apariencia de mayor pulcritud, y pretende dejar siempre en la penumbra los sufrimientos reales de las personas. Es muy duro para las familias de los soldados franceses que han muerto recientemente en Afganistán. Ni siquiera los funerales de Estado pueden aliviarlo. Pero que mueran noventa civiles a consecuencia de un bombardeo de las fuerzas de Estados Unidos no es significativo, porque por lo visto no tienen familias, como no las tienen -por lo visto- los miles de personas que tratan de evadir los controles de las fronteras entrando por el mar y mueren en el intento. ¿Apuntalar fronteras? ¿Crear nuevas? No, gracias.