sábado, 20 de septiembre de 2008

FANATICOS HINDUES ATACAN CATEDRAL CATOLICA




Ataque contra una catedral católica en la India.

El incidente tuvo lugar ayer a las 8 de la tarde hora local. Los testigos presenciales manifestaron que habían visto "tres personas alejándose con prisa de la iglesia en una moto. No sabíamos la razón pero poco después vimos que la iglesia estaba en llamas". Esta iglesia resultó gravemente dañada durante el terremoto que en 1997 azotó el distrito de Jabalpur. Tras el seísmo fue reconstruida. La iglesia está en medio de un campus rodeada de muchas instituciones y casas cristianas. Este incidente ha tenido lugar después de que otras dos iglesias, una en el distrito de Ratlam y otra en el distrito de Indore, también fueran incendiadas. Según fuentes de las diócesis indias, la policía ha implicado falsamente a cristianos en ambos casos.
El rector de St. Aloysius College, el padre Davis George, ha afirmado que "miembros del Dharm Raksha Sena, liderado por Yogesh Agrwal, habían amenazado al párroco con incendiar su iglesia". La amenaza de quemar la iglesia llegó por la mañana y, por la tarde, la amenaza ya se había hecho realidad.
Tras la noticia del ataque, miles de personas indignadas se reunieron ante la Iglesia exigiendo que se arrestara a los culpables y bloquearon todas las carreteras que llevan a la ciudad de Jabalpur. Como consecuencia del incidente, la administración estatal ha enviado policías a las iglesias y conventos de todo el estado.
El 31 de agosto el mismo grupo extremista intentó quemar la imagen del Santo Padre que está en la catedral. Varios jóvenes y la policía intervinieron para evitarlo.
El obispo de Jabalpur, Mons. Jerald Almeda ha declarado que "a las 11 de la mañana (hora local) habíamos recibido información de que en Madhya Pradesh muchas iglesias podrían ser atacadas. Nunca pensé que alguien pudiera intentar quemar la Iglesia Catedral, puesto que está muy dentro del campus. Este es, para nosotros, uno de los momentos más tristes y necesitamos permanecer unidos".
La diócesis ha decidido cerrar todas las instituciones del distrito que gestiona como signo de protesta contra el aumento de los incidentes violentos.